de nuevo a Hornaditas


No tenía nada planeado para ese día, estaba entre quedarme leyendo en Humahuaca o ir a Tilcara, pero finalmente me decidí por Hornaditas, un lugar y una gente maravillosos.
Hornaditas, vista desde la casa de Clarita

Es cuestión de tomar cualquier cole que va al norte por la ruta 9, preguntándoles siempre si paran en Hornaditas -a veces los grandotes que van a La Quiaca no paran. Tomé el que va a Iruya y me bajé con unas chicas alemanas que también iban y re gracioso porque al bajar la vimos a Clarita cerca de la ruta.  Es que ella sabe los horarios de los colectivos y a media mañana sale a ver si se baja alguien para su casa (si no, es muy fácil: hay que buscar la cancha de fútbol -siempre a la derecha de la ruta, donde te deja el colectivo-, atravesarla y ahí se ve un cartel que dice "Clara y Héctor Lamas" y se baja y ahí está su casa).  Al final era la primera vez que iba por mi cuenta, estuve varias veces pero siempre con guías.  Y es un lugar que me gusta tanto que tenía realmente ganas de pasar un rato. ¡Me encanta esa quebradita!  No se, me transmite una paz...

Llegamos y fuimos con Clarita a cosechar sus habas (¡!) así las comíamos en el almuerzo.
vista de la casa de Clarita desde los habales
habales
piedra libre a Clarita entre los habales

Después estuvimos un rato pelándolas y luego hicimos queso de cabra.  Ya Clarita tenía la mezcla, por así decir.  Habían ordeñado las cabras más temprano y habían empezado la preparación.  Así que nosotras fuimos sacando bollitos, apretándolos bien, y los poníamos uno al lado del otro.  Después los pusimos dentro de un "suncho", un molde de juncos que ellos tienen (divina Caro, la hija menor, buscando espinas enormes para trabarlo), se les agregó bastante sal y listo.  A esperar nomás varias horas para degustarlo.  ¡Qué linda experiencia ésta del Turismo Rural!
habas peladas, listas para hervir
preparando queso de cabra
preparando queso de cabra

Almorzamos una riquísima tarta de quinoa que Clarita había hecho, y las habas que habíamos cosechado antes con queso de cabra (no el que acabábamos de hacer, ese iba a estar para el día siguiente).
¡riquísimas las habas con queso de cabra!
queso de cabra fresco

Para entonces había llegado más gente y nos fuimos todos con Caro a ver las pinturas rupestres de Sapagua.  Fue una caminatita de unas tres horas (ida y vuelta).  Re linda, y me encantó sobre todo el camino de vuelta ya que yo había ido otras veces pero en camioneta y caminando no sólo es distinto sino que volvimos por la playa del río hasta llegar a lo de Clarita nuevamente.
vista de la casa de Clarita al subir a la ruta
caminata a los petrogifos de Sapagua
Caro nos lleva a El Pintado de Sapagua
cardoncitos peques
descansito bajo el churqui
la quebrada de Sapagua, del lado izquierdo está la piedra con los petroglifos
los petrogifos de Sapagua
los petrogifos de Sapagua
los petrogifos de Sapagua
los petrogifos de Sapagua

vuelta a lo de Clarita por la playa

vuelta a lo de Clarita por la playa

llegando a lo de Clarita

Nos tomamos unos mates y hasta le cantamos el Feliz Cumple a Julia, una de las chicas que había llegado, re buena onda se genera ahí...  Y al rato fuimos al cerro de enfrente a buscar las cabras ya que Oli, un chico que estaba con nosotros, se había re entusiasmado con ordeñarlas (si no las íbamos a buscar nos dijeron que iban a volver solas más tarde; cómo me intriga eso, ¿cómo es que saben las cabras cuándo es la hora de volverse al corral?).  Así que cuando estuvieron en el corral Caro le explicó cómo apretarles las ubres y ¡las pudo ordeñar!
mateada en Hornaditas
vista de Hornaditas y la ruta 9

llevando las cabras del cerro al corral
las cabras ya en el corral
Caro le explica a Oli cómo se ordeña
¡Oli pudo ordeñar!

Caro en el corral (puerta de cardón y paredes de piedra)

Ya caía el día y nos despedimos de Clarita y Caro (obviamente que le pagamos por ese día pero es muy poco lo que cobra, más con semejante experiencia). Por suerte la familia que estaba me acercó a Humahuaca en auto pero antes pasamos por el paraje Hornaditas, donde están la capilla y la escuela, a que conozcan al Abuelo Churqui y la Abuela Cardona.
el Abuelo Churqui de Hornaditas (en el verano bajo su copa desfilan los copleros en el Festival)

con el cardón de varios siglos de Hornaditas
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Sobre Vicky Yened

Hace unos 15 años que descubrí la Quebrada y Puna. Fue un flash... tremendos paisajes con cerrazos coloridos, cóndores, llamas, vicuñas, cardones, que desde hace miles de años moldean un hábitat sencillo y estremecedor... pero lo que más me impactó es la cultura viva que aun se mantiene y conmueve... la Pachamama siempre presente, las chayadas, las apachetas, las ofrendas, las rondas de coplas... Así que ahí ando, cada vez que puedo me hago escapaditas revitalizantes.

5 comentarios:

  1. Muchas Gracias Vicky por todo lo que cuentas es muy lindo.

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    1. Me alegro Fabio! Yo disfruto mucho cuando voy... Saludos!

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  2. Que linda experiencia, estoy pensando ir pero junto con algún guía, recomendas alguna agencia o guía en especial con el cual pueda comunicarme?

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    1. Hola Eva, sí, se lo pasa de maravillas ahí... Mirá, te doy los datos de dos guías de Humahuaca con los que fui (ambos con whatsapp): RAUL CHOQUEVILCA (0388 15 502 8501 / ocumazo@yahoo.com) que es de Ocumazo donde también hacen Turismo Rural y GUSTAVO BANEGAS (0388 15 410 9986 / porelnorte@gmail.com). De todos modos, ahí puse la indicación para ir sola, no te podés perder. No dejes de ir! Saludos

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  3. muy buenas imagenes, la sensibilidad que despiertan esas postales son unicas y eso que a diario convivo con mi paisaje pero verlos a traves de una foto es magico.. saludos ..amiga...

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