Caravanas de llamas en Santa Catalina


Buscando por ahí me enteré de que a fines de noviembre se hace en Santa Catalina una Feria ancestral de intercambio que coincide con la Patronal -el 25 de Noviembre es Santa Catalina- y ¡allá fui! Suponía que sería como otras a las que había ido: la Manka Fiesta, Iruya, Abra Pampa, pero esta tuvo la tremenda particularidad de las ¡Caravanas de Llamas!

No sabía bien cómo era el detalle día por día pero el hecho es que llegué a la mañanita del 24 de noviembre (en el cole que sale de La Quiaca a las cinco de la mañana y llega a Santa Catalina a las 6.30).  Tremeeeendo el frío que hacía, tanto durante el viaje como cuando llegué.  Yo estaba abrigada "arriba" pero en las piernas ¡me congelé!  Toqué en el alojamiento donde había arreglado para pasar una noche, esperando tomar algo caliente, y nada, así que salí a recorrer el pueblo y ¡¡me encontré con la Feria!!  Al principio no entendía nada: un gran descampado donde varios grupos de personas estaban armando sus cosas, varios camionazos que no sabía que tenían. Para mí era tan temprano y ellos se ve que estaban hace horas ya en actividad.  
Feria en Santa Catalina

Lo primero que me llamó la atención eran unos bultos prolijamente acomodados; re lindos porque evidentemente eran tejidos en telar, pero no entendía muy bien cómo venía la mano.  Y ¡ahí apareció Bibiana! la otra "gringa" que andaba por ahí fascinada como yo por todo e incluso más compenetrada y con más relación con los feriantes.  Nos pusimos a hablar y resulta que no sólo estábamos en el mismo alojamiento sino que de re buena onda me explicó muchas cosas.  Resulta que ella es tremenda investigadora del Conicet y la persona que más sabe del país sobre vicuñas, de hecho está al frente de una institución que agrupa investigadores específicamente sobre este tema y estaba en plena investigación sobre las Caravanas de Llamas.  Impagable esa experiencia de haber compartido esos dos días con alguien tan impregnado en esos temas y con tanta pasión por lo suyo y predisposición a explicar (de entre tantas cosas, recuerdo cómo me impactó el comentario sobre la muerte en el ámbito silvestre, donde lo que cabe es sólo acompañar y, en todo caso, procurar el menor sufrimiento posible, pero no es aconsejable la bienintencionada "intervención salvadora" -que sí es concebible en el ámbito doméstico- pues se está dentro de la legalidad de lo "natural").

Así fui cayendo en la cuenta de que estaba asistiendo a algo que pensaba absolutamente extinto, incluso desde lecturas previas de textos de antropología/arqueología y en comentarios con guías, las ¡caravanas de llamas! Incluso en otros lugares, gente mayor me había comentado, como recuerdo de infancia, de cuando caminaban diez días de la Puna a la Quebrada dos o tres veces al año pero en burros, nunca en llamas, eso era algo que para todos pasó a formar parte de lo antiquísimo y absolutamente perdido.  De hecho es el motivo "cliché" en los petroglifos y pinturas rupestres de la zona.

Así que se me pasó el frío, el hambre, la altura, el solazón puneño, chocha estaba de haber ligado semejante experiencia.

Y el asunto era el siguiente: desde tiempos inmemoriales, dado que es el modo en que se produce el intercambio de productos entre las distintas regiones o "pisos ecológicos", cada uno con sus productos en función de la altura y clima en que se encuentre, los 22 de noviembre (vaya uno a saber porqué en esa fecha, será quizás la "previa" de la Patronal) llegan a Santa Catalina luego de casi una semana de caminata, pobladores de la región de Sud Lípez, del sur de Bolivia (en esas geografías los límites políticos son casi inexistentes), por caminos de montaña qué sólo ellos conocen, siempre promediando los 4000 msnm, con sus llamas cargueras (también con burros), trayendo fibra de llama para canjearla por harina (y, en menor medida, fideos y arroz).  Recuerdo que uno de ellos me comentaba: "¡Cómo hay harina en Argentina!"  En realidad es canje pero no tanto, ya que el precio del kg de fibra de llama viene fijado desde Wall Street prácticamente, o sea, según lo que "el mercado" dicta, se va "bajando" hasta llegar al importe que se le pagará al productor y por el que se le reconocerán "X" kg de harina. Encima traen la fibra a granel, sin clasificar en calidades o colores, lo que les traería mejores posibilidades económicas.

Así que esos "bultos" tan lindos que yo había visto eran costales llenos de la harina que habían canjeado y que cargarían en las llamas para llevar a su pueblo luego de una semana de caminata.
los costales con harina que canjearon por fibra de llama
la fibra de llama que trajeron para canjear por harina
pesando la fibra de llama
haciendo cuentas...
camionazos que llevan la harina
Y como en las clásicas Ferias de la zona, había puesteros que habían ido desde las zonas más bajas con muebles de madera que en la puna escasea.
como en toda Feria de Intercambio, de las zonas bajas traen madera
Y no podía faltar la venta de cerámica.  Dicen los que saben que las mejores son las de Casira, un pueblito a mitad de camino entre La Quiaca y Santa Catalina donde todos son alfareros y ¡muy orgullosos de su trabajo!  Así como le venden a lugareños que van por sus ollas o cuencos, también me tocó ver cómo alguien que tenía un negocio en la ciudad le insistía y le insistía para pagarle poquísimo por llevar unas cuantas (que después él vendería a precios "de turismo") y me encanto cómo la chica se plantó en su precio.
la venta de cerámica de los pueblos cercanos
A un costado en la Feria había corrales con algunas llamas, resulta que había habido un concurso para destacar y promover los mejores ejemplares de la zona.
¡concurso de llamas!
Y re loco cuando fuimos a devolver unas llamas a un paraje cercano y había una llamita huérfana que compartía corral con las ovejas y a la que había que darle ¡mamadera!
Bibi le da la mamadera a la llamita huérfana
Mientras, en la Feria, la gente que ya tenía sus costales de harina, estaba dele traspasarlos a los costales tejidos que ellos habían traído y que son la medida exacta de lo que puede cargar la llama (es que los costales clásicos son de 50 kg y la llama puede cargar unos 25 kg).  Re gracioso porque a mí me parecía que se iba a filtrar la harina y se les iba a ir cayendo pero no, ¡herméticos son! no por nada esa sabiduría ancestral sigue vigente.  Y una vez al tope los cosían con unas agujas enormes para que queden bien cerrados.
en los costales tejidos entra el peso justo que puede cargar la llama
costales ya cargados con harina

Y luego, ¡a cargar las llamas con los costales!

Impactante la relación del puneño con las llamas, animal que le brinda tanto, su lana, su carne, sus huesos, es medio de transporte, y totalmente adaptado a las durísimas condiciones climáticas y de vegetación de la zona ("un regalo de la Pachamama" como leí por ahí).  De hecho, y lo más increíble, es que, en realidad, es un animal ¡creado! por los pueblos puneños a través de un proceso de selección artificial y domesticación, durante miles de años, a partir del guanaco (junto con la vicuña, uno de los dos camélidos "silvestres" americanos; "los domésticos", la llama y la alpaca, fueron logrados por domesticación y selección).  

No por nada, un historiador español que vino con los conquistadores escribió en su momento: “En ninguna parte del mundo se encuentran ovejas tan extrañas como en el Perú, Chile y algunas provincias del Plata. Pertenecen a los animales más excelentes y más útiles que Dios ha creado y parecen hechos expresamente para las gentes de esos países, que sin estos animales no serían capaces de pasar la vida…”

Cuando habían llegado las dejaron pastando en los cerros de los alrededores y cuando tuvieron toda la carga lista las fueron a buscar.  Ellas respondían a todo re dóciles, evidentemente también para ellas era una rutina más (las llamas "cargueras" son elegidas desde chiquitas y no las esquilan, aprovechan su lana como "colchoncito" para acomodar la carga, dicen que sólo en momentos de mucha necesidad las esquilan).
llegan las llamas del cerro
Una vez que están todas (las caravanas eran de entre 50 a 60 llamas), lo primero que hacen es rodearlas a todas con unas sogas, como si fuera un corral, y luego las van atando en grupos de a tres, para que les sea más fácil manejarlas y cargarlas. 
Don Cáceres y su ayudante agrupando sus llamas dentro de la soga-corral
primero las atan de a 3 para poder cargarlas
Natalio y su ayudante cargan un costal en cada llama
posando pa' la foto
también fueron caravanas de burros
¡listo pa'l viaje!
Era tan emocionante presenciarlo.  Como si fuera una ceremonia ritual, todo se daba en el más absoluto silencio.  Llama por llama iban cargándole un costal a cada una, acomodando bien todo con sogas (tenían por delante seis días de caminata entre montañas), y adornando a algunas con sus distintivos: a las que son líderes de la manada les ponen como unas corbatitas tejidas que llaman "puisos" y también campanas. ¡Hermosas quedan!
cargando los costales en las llamas
cargando los costales en las llamas
cargando los costales en las llamas

a las líderes les ponen el puiso y las campanas

modelo terminado
A medida que las iban cargando, las dejaban sueltas y ellas se quedaban por ahí nomás, re tranquis.
llamas ya cargadas
espera sentada
llamas ya cargadas, listas para partir
llamas ya cargadas, listas para partir
llamas ya cargadas, listas para partir
Y ¡listo! cuando estuvieron todas cargadas, juntaron los bártulos que iban a llevar a mano y partieron. Qué increíble que sea ya rutina para ellos hacerse semejantes caminatas varias veces al año (supongo que esta no debe ser la única).  Emocionante... era como un viaje en el tiempo, sabiendo que son de los pocos grupos que aun viajan en Caravanas de Llamas para buscar alimento para su Comunidad.  Chaaauuu, ¡¡¡Buen Viaje!!!
a punto de partir...
la Caravana de Llamas se vuelve cargada a su pueblo
"Llamero de la Puna", volviendo a su pueblo
Y en el pueblo, ese 25 de noviembre era la Fiesta Patronal de Santa Catalina (supuestamente decían que celebraban los 467 años del pueblo pero es algo que no está comprobado) y hubo gran acto y desfile.
Fiesta Patronal en Santa Catalina
desde parajes lejanos y fronterizos llegan a la Fiesta Patronal de Santa Catalina
Fiesta Patronal en Santa Catalina

Para conocer más: 

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Sobre Vicky Yened

Hace unos 15 años que descubrí la Quebrada y Puna. Fue un flash... tremendos paisajes con cerrazos coloridos, cóndores, llamas, vicuñas, cardones, que desde hace miles de años moldean un hábitat sencillo y estremecedor... pero lo que más me impactó es la cultura viva que aun se mantiene y conmueve... la Pachamama siempre presente, las chayadas, las apachetas, las ofrendas, las rondas de coplas... Así que ahí ando, cada vez que puedo me hago escapaditas revitalizantes.

3 comentarios:

  1. Mujer, me encantan tus viajes, me encantan tus fotos y sobre todo... me encantan tus relatos de viajes! Sos increible :) Espero mucho volver a verte y ojala compartir un viaje con tigo.
    Solo hemos compartido 2 dias en Humahuaca y mira, pasaron casi 4 anos!
    Suerte y segui contando, gran abrazo

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  2. Hemoso blog, hermosas fotos, hermosos relatos; gracias por compartir.

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  3. Tremendas imagenes, le hacen sentir a uno que esta ahi. Gracias.

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