de Antofagasta a San Antonio de los Cobres por el Salar del Hombre Muerto


Ya en Antofagasta de la Sierra, la idea era empezar la vuelta para llegar a San Antonio de los Cobres por el Salar del Hombre Muerto.
Los Colorados, luego de pasar el Salar del Hombre Muerto camino a San Antonio

Ese día amaneció increíblemente neblinoso, había llovido toda la noche, así que, aun con llovizna salimos de Antofagasta por la ruta 43.  Un paisaje distinto andar con el cielo nublado y lluviecita intermitente (claro, porque yo no manejo, me imagino que agrega preocupaciones).

Recuerdo especialmente el paraje Paicuqui con sus farallones de ignimbritas y casas de adobe en las vegas.
mañana lluviosa en Antofagasta
Paicuqui
casa de adobe y corral de llamas en Paicuqui, tal como hace siglos
Paicuqui

Pasamos por el desvío que lleva a Los Nacimientos, de donde es Simón el de Botijuelas, y a Antofalla pero seguimos de largo nomás.  Impresionantes las vistas de ignimbritas, vegas y volcanes, cada tanto muy neblinoso, que resaltaba ese aspecto de extraterrestre que suele dar la puna.
vamos pa' Salta...
de Antofagasta al Salar del Hombre Muerto
bloques de ignimbrita
de Antofagasta al Salar del Hombre Muerto
de Antofagasta al Salar del Hombre Muerto
de Antofagasta al Salar del Hombre Muerto
vega en el camino de Antofagasta al Salar del Hombre Muerto
de Antofagasta al Salar del Hombre Muerto
de Antofagasta al Salar del Hombre Muerto
de Antofagasta al Salar del Hombre Muerto
de Antofagasta al Salar del Hombre Muerto

Poco más de una hora y cada tanto ya veíamos a lo lejos el Salar del Hombre Muerto.  Ya cuando nos acercamos era muy notorio lo barroso que estaba por lo que había llovido.
primeras vistas del Salar del Hombre Muerto


llegando al Salar del Hombre Muerto
llegando al Salar del Hombre Muerto
llegando al Salar del Hombre Muerto
llegando al Salar del Hombre Muerto

Aunque lloviznaba, fuimos a recorrer lo que queda de las antiguas minas Inca Huasi, parece que desde tiempos incaicos que de ahí se extraía oro.
mina Inca Huasi
mina Inca Huasi
mina Inca Huasi
Y luego, la parte más complicada del viaje.  Estaba tremendamente barroso y Pablo se comunicó por el telefóno satelital con la minera FMC, la que está en el Salar, para que supieran que íbamos a ir para allá (el mejor camino para seguir hacia Salta es, para variar, el que pasa por la minera, hay otro que bordea el salar, la ruta 43, pero no estaba bueno) y que, de última, nos fueran a buscar si nos quedábamos.  Así que, bueno, le metimos nomás con maniobras para todos lados (ni daba para sacar fotos).  Por suerte esa era la peor parte y pudimos pasarla bien y a medida que avanzábamos ya era mucho más transitable (incluso había máquinas trabajando para mejorar el camino en las cercanías de la minera).
el Salar del Hombre Muerto recién llovido...
tratando de atravesar el Salar del Hombre Muerto llovido
tratando de atravesar el Salar del Hombre Muerto llovido
atravesando el Salar del Hombre Muerto

Casi al llegar al extremo del salar, empalmamos con la ruta 43 por la que veníamos y, al poco de atravesarlo, cruzamos el límite provincial -entramos en Salta- donde la ruta 43 catamarqueña se continúa en la ruta 17 salteña.  Ahí ya dejamos de ver el salar y era todo cerritos amarillos de paja brava, vicuñas y algunas vegas.
atravesando el Salar del Hombre Muerto
atravesando el Salar del Hombre Muerto
veguitas salteñas luego de atravesar el Salar del Hombre Muerto

Muuy vistoso un poco más adelante donde los cerros tenían tonalidades rojizas con algunos tolares verdes.  Y la tierra también roja, muy particular ese lugar.  Incluso la vista del Macón nevado...  Impactante esa vista.
del Salar del Hombre Muerto a Salar de Pocitos
del Salar del Hombre Muerto a Salar de Pocitos
del Salar del Hombre Muerto a Salar de Pocitos
del Salar del Hombre Muerto a Salar de Pocitos
 el Salar de Pocitos
nuevamente la vista el Macón nevado
del Salar del Hombre Muerto a Salar de Pocitos
del Salar del Hombre Muerto a Salar de Pocitos
del Salar del Hombre Muerto a Salar de Pocitos

Continuamos y llegamos, nuevamente, como el primer día, a Salar de Pocitos.  Ahí empalmamos con la ruta 27 que viene de Tolar y seguimos hasta dar con la ruta nacional 51.
quinoa en Salar de Pocitos
vamos a San Antonio
de Salar de Pocitos a Olacapato
de Salar de Pocitos a Olacapato
de Salar de Pocitos a Olacapato

Ya en la 51, nos metimos a Olacapato, un pequeño poblado que estaba muy animado ya que esa tarde habría un encuentro de comparsas de los parajes cercanos.
ruta nacional 51, llegando a Olacapato
  llegando a Olacapato
la estación de  Olacapato
 Olacapato

Ya había hecho ese recorrido por la 51 yendo de Catua a San Antonio pero no por eso dejaba de admirarme.  Aparte esta vez era verano y más colorido.  Hermosísimas las vistas de llamas pasteando en las vegas...
ruta nacional 51, de Olacapato a San Antonio
ruta nacional 51, de Olacapato a San Antonio
pasteando en la vega
ruta nacional 51, de Olacapato a San Antonio
ruta nacional 51, de Olacapato a San Antonio

Pasamos por la altísima Abra Chorrillos (4560 msnm) y luego empezamos a bajar en una serie de curvas.  En una de esas Pablo tomó un desvío y fuimos a dar al Viaducto la Polvorilla donde estaban trabajando en poner un escenario ya que al día siguiente habría ahí mismo un Carnaval de la Puna (tan proclives los salteños a vender turísticamente sus fiestas: 1 de agosto en San Antonio, 31 de agosto en Tolar, ahora este Carnaval "más alto del mundo"...).
abra Alto Chorrillos
bajada a San Antonio
bajada a San Antonio
vías de tren en el camino a San Antonio
bajada a San Antonio
bajada a San Antonio
 Viaducto La Polvorilla
 Viaducto La Polvorilla
llegando a San Antonio de los Cobres

Estuvimos un rato ahí charlando con otros turistas y los trabajadores, y al rato llegamos finalmente a San Antonio de los Cobres.  Después de semejante vueltón, nos alojamos en el Portal de los Andes, un lugar muy confortable.

 
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Sobre Vicky Yened

Hace unos 15 años que descubrí la Quebrada y Puna. Fue un flash... tremendos paisajes con cerrazos coloridos, cóndores, llamas, vicuñas, cardones, que desde hace miles de años moldean un hábitat sencillo y estremecedor... pero lo que más me impactó es la cultura viva que aun se mantiene y conmueve... la Pachamama siempre presente, las chayadas, las apachetas, las ofrendas, las rondas de coplas... Así que ahí ando, cada vez que puedo me hago escapaditas revitalizantes.

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