A Nazareno, entrando a San Francisco y al camino que va a Bacoya

En mayo había andado por los valles de altura salteños, al este de Jujuy, y me había encantado así que volví a hacerme una vueltita por ahí, entrando en parajes por los que habíamos pasado de largo entonces.
camino a Bacoya
No hay transporte público para ir a estos parajes, a lo sumo algunos lugareños con camionetas que hacen viajes cotidianos para llevar y traer gente, pero a ellos seguro se los ubica en La Quiaca (y ni hablar de ir parando y sacando fotos...).  Así que arreglé con Juan (juanzamorahumahuaca@hotmail.com) y salimos temprano de Humahuaca, nos aprovisionamos de frutas y le metimos por la ruta 9 al norte, como quien va a La Quiaca.

Entramos en Abra Pampa para seguir comprando (en Humahuaca no había casi nada abierto cuando salimos): pan, agua, paltas, tomates, queso, atún, galletas, empanadas y ¡para ir al baño!  Y en una carnicería conseguimos salame de llama.  Como para tener algo para picar, la idea era tratar de encontrar añgún comedor adonde llegáramos.
en Abra Pampa compramos salame de llama
Re loco cuando no podíamos salir por la cantidad de gente en la calle y, al ver bien, resulta que era la marcha evocativa (seguramente sería un ensayo ya que la fecha era el día siguiente) del Éxodo Jujeño, una fecha que en Jujuy tiene mucha fuerza.
evocación del éxodo jujeño en Abra Pampa
Volvimos a la ruta 9 y, charlando, casi nos pasamos.  Es que en La Intermedia hay una huella que va al este, por la que íbamos a dar primero a Cangrejillos y luego a El Cóndor, último paraje jujeño antes de subir al abra y entrar en Salta.

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de Cangrejillos a El Cóndor
Increíble como en el trayecto jujeño por la puna plana, esas "mesetas de altura" que, salvando las distancias, recuerdan a la pampa, mirando hacia el este se ven a lo lejos unos cerros que ni por asomo parecen tener el tamaño que tienen, rondando los 5000 metros de altura.
llegando a El Cóndor, camino a Nazareno
A la hora aproximadamente de haber salido de la ruta 9 llegamos a El Cóndor, un paraje no tan chico para lo alejado que está.  Ahí preguntamos por si alguien conocía el camino al lado salteño pero por el Abra de Lajas que es otra huella que yo había visto en un mapa y por la que se me ocurría entrar para después empalmar con el camino que va a Nazareno.  Parece que ya ni se usa -y a ningún lugareño se le ocurre la chifladura de ir sólo "por conocer"-, nos miraban extrañados cuando les consultábamos y todos nos mandaban a Nazareno, como una obviedad, por el Abra El Cóndor. 
El Cóndor
Bastante bueno está el camino por el Abra El Cóndor.  Se nota que cotidianamente la gente de Nazareno lo usa para ir sobre todo a La Quiaca a abastecerse.  Y me encanta ver en esos lugares tan altos a las vicuñas, las reinas del altiplano, único ser vivo de tal tamaño cuyo hábitat es esa puna de condiciones a priori tan hostiles para la vida. ¡Y las vegas! Esos manchones de vida que la Pachamama regala, donde se ven pastar a vicuñas y llamas, los parientes silvestres y domésticos que acompañan al hombre andino.
vicuñitas en el camino al Abra El Cóndor
camino al Abra El Cóndor
camino al Abra El Cóndor, mirando hacia Jujuy se ve un enorme cerro de arena
Yo no perdía la esperanza y trataba de encontrar la huella que nos llevara por el Abra de Lajas.  Ya parecía inútil, cuando en un momento se la ve clarita (con cariño y aguzando la vista, ja ja).  Nos metimos por ahí pero no duramos mucho que llegó un momento en que fue imposible continuar, el camino ya estaba desarmado y evidentemente sin ningún mantenimiento en años.
feíto el camino por el Abra de Lajas
Con la tranquilidad de haberlo intentado, pegamos media vuelta y volvimos al camino que nos llevaba al Abra El Cóndor.  Después me enteré de que el camino por el Abra de Lajas fue el primer camino a los parajes salteños ya que va a dar a una mina -"La Niquelina"- que debe haber tenido gran movimiento en su momento y que, incluso como sigue pasando ahora, generó la construcción y mantenimiento de caminos.
retomamos el camino por el Abra El Cóndor
Buenísimo andar por estos lugares tan altos que permiten ver toda una zona como si fuera un mapa en 3D, en este caso la vista a los Cerros Ocho Hermanos de Yavi.  Y Juan que los re conoce, veía a lo lejos, al oeste en el límite con Chile, varios volcanes y montañas.
vista de los Cerros Ocho hermanos de Yavi
camino al Abra El Cóndor
camino al Abra El Cóndor
Un rato más anduvimos y en eso ¡llegamos al abra! Donde dejamos Jujuy y entramos a Salta.  Bien claritos los carteles salteños que indicaban el kilómetro 0.  Y bien notoria esa "sensación de abra", eso lo sentí varias veces en este viaje, es muuuy evidente cuando se está atravesando un abra, es hasta obvio -y no se necesita a veces carteles que lo indiquen- que se está en un lugar que es un paso en el que se deja un lugar para entrar a otro.  Bueno, así fue acá, al llegar al abra dejamos de golpe de ver hacia abajo al oeste la puna y sus parajes para empezar a ver, hacia el este, caminos de montaña en bajada.
Abra El Cóndor, 4501 msnm, límite Salta y Jujuy
Y ahí mismo fue que empezamos a tener en el horizonte un cerro al que llamamos "El Blanquito" (después un lugareño que vive en Bs. As. me dijo que, si bien el lugar se llama Poza Brava -el nombre que aparece en los mapas para ese cerro- le dicen "Cerro Blanco", así que tan errados no estábamos intuitivamente).
camino a Nazareno, empezamos a ver el cerro Blanco
Re lindo ese camino de montaña en medio de llamas, vicuñas, vegas y cada tanto puestos y corrales.
camino a Nazareno
llamas y vicuñas pastando en una vega camino a Nazareno
camino a Nazareno
camino a Nazareno
camino a Nazareno

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Uno de los lugares a los que quería ir era San Francisco, que en mayo cuando anduve por ahí pasamos de largo, más cuando sabía que ahí extraían lajas para vender, me intrigaba mucho cómo sería eso.  En un momento que se ve una bajadita bien pronunciada que da a un paraje sobre el Río Bacoya, ahí nace una huella que lleva a  San Francisco, a poquitos kilómetros nomás.
camino a Nazareno, bajada al río Bacoya
camino a San Francisco
Nos metimos por esa huella y al rato llegamos.  El paraje, como tantos, tiene capilla, escuela, sectores de cultivo, invernadero, y ¡varios chicos!  Será que están relativamente cerca de la ruta.  Justo estaban en el recreo cuando llegamos.
llegando a San Francisco
escuela de San Francisco
capilla de San Francisco
Y ahí nomás se veía el cerro de donde sacan las lajas.  Justo había un camión arriba incluso.  Nosotros estábamos por la parte de abajo y bien clarito se veía una huellita que subía así que mandé.  Juuuaaa, me acuerdo y me río porque yo estaba con la lengua afuera al ir subiendo (esta bien que mi estado físico no es óptimo pero estábamos cerca de los 4000 msnm).  Me paraba cada tanto y pensaba en bajar pero como el descanso me venía bien seguía subiendo y así de a poquito llegué hasta donde estaba el camión.  Al rato aparece un lugareño que estaba trabajando con el camión y le digo que no pensé que pudiera llegar y él me dice "yo tampoco", ja, ja.  Me contó que si bien el mayor trabajo es con las lajas, de hecho tienen una Cooperativa a través de la que venden, los ultimos meses les había bajado muchísimo la venta, no sabía explicarme muy bien porqué.  Me contó que también viven de las llamas, que las venden faenadas en La Quiaca, y que estaban reconstruyendo la capilla que estaba muy venida abajo.
el cerro de donde extraen lajas en San Francisco
lajerío en San Francisco
vista de San Francisco desde el cerro de lajas
la Cooperativa de Lajas de San Francisco
Bajé y, dada la hora, nos hicimos unos sanguchazos de palta, atún, tomate y queso.  Y retomamos el camino por el que llegamos para empalmar con la ruta 145 a Nazareno.
retomamos la ruta 145 a Nazareno
camino a Nazareno
A los 15 minutos llegamos finalmente al paraje Tuc Tuca (qué nombre más raro...).  Ese lugar es un cruce de caminos: siguiendo derecho se va a Nazareno, a la izquierda a Campo La Paz -que fue el camino que hice en mayo- y a la derecha se va a Bacoya.
en Tuc Tuca, ¡vamos a Bacoya!
Y ese era el otro camino que quería hacer.  Si bien sabía que a Bacoya mismo se llega a pie, la idea era por lo menos meternos por el camino que va hasta ver a dónde se puede llegar.  Así como me pasa muchas veces, escucho sobre algún lugar y se me ocurre ir a conocerlo algún día.  De Bacoya sólo tenía referencias por Balvina Ramos, una coplera que me encanta (de hecho me encantan las coplas, ¡y las extraño! este verano no me pierdo algún festival coplero en la Quebrada...).  Y en mayo cuando fui a Tuc Tuca para ir a Campo La Paz vi el cartel y me quedé con las re ganas de entrar.  Así que ahora ¡era una fija que iba a ir por ese camino!


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Tomamos nomás la huella al sur que indica el cartel y empezamos a subir (ya estábamos en Tuc Tuca cerca de los 4000 msnm).  Sólo se veían cerros y vegas, y más y más cerros, y cada tanto algún  "puesto" (unas casitas elementales donde los lugareños viven durante un tiempo buscando mejores pasturas para sus animales).  Aun sabiendo de toda la historia de poblamiento prehispánico de la región, no deja de asombrarme que en pleno 2016 haya gente que viva en esas lejanías y en economías de autosustento.  Por eso me sigue intrigando Bacoya (¡algún día lo conoceré!), supongo que la falta de camino vehicular habrá permitido que conserven sus costumbres ancestrales.
camino a Bacoya
se ve una huella a pie que debe ir a Bacoya desde San Francisco
veguitas camino a Bacoya
No me olvido más de unos cerrazos coloridos que aparecieron cuando llegamos a la parte más alta y empezaba la bajadita.  ¡Im pre sio nan te!  No me cansaba de mirarlos (¡y de fotografiarlos! cuando me gusta tanto un lugar saco miles de fotos, aunque sean muchas iguales, pero es como querer guardarme ese momento).
¡qué lindo el camino a Bacoya!
cerrazos coloridos camino a Bacoya
camino a Bacoya
camino a Bacoya
bajada a Bacoya
Un montón de curvas hicimos para bajar y nunca pero nunca llegamos a ver, aunque sea a lo lejos, Bacoya. Y el camino seguía y seguía y nada.  Menos que menos hablar de habitantes, sólo una casa vimos, ¡y habitada!, con sus corrales, sus ovejas, sus llamas...  seguro que llevan generaciones viviendo ahí...
camino a Bacoya
camino a Bacoya
casa y corral camino a Bacoya
llamita en el camino a Bacoya
camino a Bacoya
Hasta que llegó un momento en que ya veíamos que el camino, si bien seguía, se angostaba demasiado para la camioneta así que pegamos la vuelta (creo que son unos 15 km más para llegar a Bacoya, ¡espero ir algún día!).  Ahora a volver a subir lo que habíamos bajado.
la subidita que hay que hacer en el camino que va de Bacoya a Tuc Tuca
Y re contra impresionante cuando en una de las partes más altas nos detuvimos y viendo con atención (y con mucho zoom) nos impresionamos por ver El Morado, ese cerrazo que se ve en el camino a Iruya. 
camino a Bacoya, estamos tan altos que se ve el Morado de Iruya
Volvimos a pasar por la casa por la que habíamos pasado antes y primero sonriendo dijimos "tienen la ropa colgada".  Pero después, al ver bien, resulta que no era ropa lo que estaba colgado sino charqui, la comida que ponen a secar y luego guardan para ir comiendo durante el año.
camino a Bacoya
camino a Bacoya: no es ropa lo que cuelga, ¡es carne para charqui!
camino a Bacoya
subiendo desde el camino a Bacoya hacia Tuc Tuca
Al fin, desde un lugar re alto, logramos divisar un caserío detrás de los cerros.  ¿Sería ya Bacoya? ¿O Campo Grande, una lugar que queda un poco antes que Bacoya?  Me juego por esta última opción.
camino a Bacoya se ven unos caseríos, ¿será Campo Grande?
Y mirando un poco más al sur, afinando más la vista, no sólo se veía El Morado sino que delante suyo se veía bien clarito el paraje Vizcarra, donde había estado en mayo y desde donde había visto los andenes de cultivo de Bacoya.  Muuuy bueno eso de "ver" bien clarito un mapa desde las alturas.  Incluso hasta el camino que va a Vizcarra desde el Abra de la Cruz se veía, ¡buenísimo!
desde el camino a Bacoya se ve clarito hacia el sur Vizcarra, el camino que va desde Abra de la Cruz y al fondo el Morado de Iruya
desde el camino a Bacoya se ve el camino que baja desde el Abra de la Cruz a Vizcarra
Y continuamos la vuelta a Tuc Tuca entre esos increíbles cerrazos coloridos...
desde el camino a Bacoya hacia Tuc Tuca
colorazos en el camino a Bacoya
camino a Bacoya
llegando a Tuc Tuca desde Bacoya
llegando a Tuc Tuca desde Bacoya
llegando a Tuc Tuca desde Bacoya
Chocha estaba cuando llegamos a Tuc Tuca, por haber podido andar por esos lugares a los que tantas ganas tenía de ir.
de nuevo en Tuc Tuca
Seguimos nomás la ruta 145 a Nazareno, entre cerrazos, vegas y vicuñas, y a los 40 minutos llegamos a la altísima Abra Fundición (4754 msnm).  Re gracioso verla desde antes de llegar, se ve ese huequito, la muelita que falta, por donde se comienza la bajada a Nazareno.
camino a Nazareno
se ve el huequito del Abra Fundición, camino a Nazareno
Abra Fundición, a 4754 msm
Desde la apacheta del abra, en la que agradecimos a la Pacha, se ve el camino a Nazareno que en un rato nomás empieza a dar miles de vueltas. y apenas saliendo, tan altos estábamos, que ¡de nuevo vemos El Morado!
apacheta en el Abra Fundición
camino a Nazareno desde el Abra Fundición
camino a Nazareno, ¡de nuevo vemos el Morado de Iruya!
Impresionante cuando en una de las vueltas, al mirar abajo ya se ven los primeros caseríos.  Bien clarito se ve Campo La Cruz, que está antes de llegar a Nazareno, y al fondo, el dichoso proyecto de Hotel de la Provincia contra el que se levantó la comunidad ya que los excluía y que terminó siendo el albergue del Colegio Secundario de Nazareno.  Desde ahí, bajando aun más está Nazareno, sobre una tierra increíblemente roja.
llegando a Nazareno, lo primero que se ve es Campo La Cruz y al fondo el Albergue
mil vueltas en bajada para llegar a Nazareno
los sectores de cultivo de Nazareno
vista de Nazareno
la bajada a Nazareno y, abajo, Campo La Cruz
llegando a Nazareno, se ve el camino que va al sur a Azul Cuesta

llegando a Nazareno
Llegamos y nos fuimos a buscar un alojamiento.  Nos quedamos en lo de Don Nicanor (pensaba que era el único alojamiento pero ahora hay otro a media cuadra).  Juan estaba fusilado y medio engripado y pasó de largo hasta el día siguiente y yo me fui a cenar a lo de Doña Rita, un menú con un platazo de carne con ensalada y arroz, sopa y postre por $ 55.  Y a descansar bien que al día siguiente nos esperaba otro vueltón!
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Sobre Vicky Yened

Hace unos 15 años que descubrí la Quebrada y Puna. Fue un flash... tremendos paisajes con cerrazos coloridos, cóndores, llamas, vicuñas, cardones, que desde hace miles de años moldean un hábitat sencillo y estremecedor... pero lo que más me impactó es la cultura viva que aun se mantiene y conmueve... la Pachamama siempre presente, las chayadas, las apachetas, las ofrendas, las rondas de coplas... Así que ahí ando, cada vez que puedo me hago escapaditas revitalizantes.

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