Cabalgata al Sillón del Inca y a Pascha


Hace unos años, buscando información sobre excursiones en Salta me enteré de un lugar llamado "Sillón del Inca".  En ese entonces no le presté especial atención pero me quedó dando vueltas. Luego, cuando fui a San Bernardo de las Zorras en la Quebrada del Toro, me hablaron de Pascha y de que por ahí se accede a Incahuasi, donde está el Sillón.  Y cuando Pablo, el guía con el que hice el vueltón por la puna salteña, me habló de ese lugar, y de que hasta lo conocía, ya me dije que ¡no podía seguir esperando a conocerlo!
la Casa del Inca que dentro tiene el "Sillón"
Lo contacté a Pablo y él no podía pero me recomendó a José Sisti (eduardojosesisti@gmail.com), un "gaucho" de Campo Quijano que vive haciendo salidas por esos lugares y conoce la zona como la palma de su mano.  En principio iba a ser para octubre pero me salió lo del Chaku y lo dejé para más adelante (sabiendo que sí o sí lo iba a hacer).  Así, cuando en el verano tuve la posibilidad de tomarme tres semanas recordé que José me había dicho que en enero se podía (yo tenía el temor de que por las lluvias veraniegas sólo fuera factible en época seca).

Arreglamos todo por mail y nos encontramos, sin conocernos, en la garita que hay en la ruta 51 en Incamayo, entre Chorrillos y Maury. Ahí justo es la casa de la familia Lamas, amigos suyos y gente muy macanuda.  Charlando con ellos me enteré de que son parientes de la señora que el verano anterior había fallecido en un aluvión, incluso me contaron cómo salieron corriendo esa noche cuando escucharon lo que se venía y así pudieron zafar.  Y viendo alrededor se veía que por ese "volcán", como le dicen, al lado de la casa el terreno es pura piedra, imposible de ser aprovechado para cultivos en un buen tiempo. Es que Incamayo (que en quechua quiere decir Río del Inca) está donde el río Incamayo va a dar al río Toro.
la casa de la Familia Lamas en Incamayo, Quebrada del Toro
la casa de la Familia Lamas en Incamayo, Quebrada del Toro
al lado de la casa de la Familia Lamas, el río Incamayo tiene las huellas del aluvión del verano pasado...

Yo, la verdad, tengo una vida bastante sedentaria así que cuando José me dio la opción de hacerlo a caballo ¡agarré ahí nomás!  Y mientras él organizaba los caballos y las alforjas (en los tres días, todo lo que fuéramos a comer y beber lo llevaron los caballos en las alforjas), yo recorrí el lugar y charlé con la gente. Hermoso, hasta me dieron ganas de volver luego del viajecito cuando me contaron que el siguiente sábado harían la "marcada" de sus animales...
José organizando los caballos y las alforjas antes de salir a Incahuasi
Una vez que estuvo todo listo, ¡salimos!  Primero fuimos por la playa del río y al ratito empezamos la subida al cerro, dejando a la izquierda y abajo la ruta 51.  Yo ya había disfrutado de andar a caballo pero esta vez los terminé de admirar, subiendo los cerros en las quebradas y con nuestros pesos encima (¡y las alforjas!).  Eso sí, José sabía bien hasta dónde nos podían cargar y cuando teníamos que bajarnos y llevarlos (lo mejor, para andar, porque a veces se empacan, fue ponerme detrás y hacerlos andar con chistidos, siempre se aprende algo jaja).
todo listo, ¡salimos!
al principio salimos por la playa del río Incamayo

subiendo al cerro, dejamos abajo al río Incamayo
Íbamos por los cerros y cuando llegamos a una abrita me sorprendió gratamente que José parara para "pagar a la Pacha".  No se, yo tengo la idea de que Salta y su gauchaje no son tan pachamameros como en Jujuy pero no, me cerró la boca. Chayamos y seguimos, siempre siguiendo desde arriba la Quebrada del río Incamayo.
pagando a la Pacha, luego de subir desde el río Incamayo

en esas subidas íbamos a pie
Vicky chocha
Como suele ser el verano norteño, había bastante nubes pero, por suerte, justo se limpió bastante y hubieron unas vistas divinas, hacia abajo, de la Quebrada del Toro y la ruta 51. ¡Hermosísimas!

vistas de la Quebrada del Toro desde el filo del Cerro Incamayo

vistas de la Quebrada del Toro desde el filo del Cerro Incamayo

Seguimos hacia arriba (a mí siempre me gusta saber hacia donde voy y cuando le preguntaba a José y me señalaba a lo alto del cerro, ¡no lo podía creer! menos mal que no era caminando jaja), ya entre bastante neblina, lo que le daba un toque medio fantasmagórico, solos entre cardonales, con las nubes ahí nomás y, por la humedad reinante, con unas hermosas florcitas de color rosa intenso entre las piedras.
begonias en la niebla...
En eso llegamos a una antigua construcción circular, toda de piedra y bien en lo alto.  Aprovechamos para hacer una parada y almorzarnos un sanguchito y frutas que José ya traía en las alforjas.
antigua construcción en el Cerro Incamayo, camino a Incahuasi

antigua construcción en el Cerro Incamayo, camino a Incahuasi
Vicky chocha
Seguimos y empezamos la bajada a la playa del río Incamayo.  Ya al avanzar se empezaban a ver antigales, o sea, restos de lugares "donde vivían los antiguos", algunos más o menos identificables pero, aguzando la vista, en los pedregales se pueden adivinar formas que remiten a antiguas construcciones.  Seguramente serían ya parte del sitio Incahuasi...
por el Cerro Incamayo, camino a Incahuasi

por el Cerro Incamayo, camino a Incahuasi
bajando al río Incamayo

por el río Incamayo, se ven rastros de antigales

antigales por el río Incamayo, llegando a Incahuasi
Y ¡llegamos nomás a Incahuasi!  No lo podía creer cuando, andando, José me dice, "ahí en esa construcción es el Sillón". Yo me dije "¿y ahora?, ¿paramos y vamos a ver?" Pero no, ¡seguimos! Y estuvo bien, ya estaba cayendo el día y no lo íbamos a disfrutar.  Avanzamos un poco más y llegamos a unas antiguas casas de adobe que él me contó que eran de la Familia Lamas -los que había conocido en Incamayo- y que en ese lugar había funcionado una escuela en la época anterior a la construcción del tren pero con toda la movida del tren en los años 50 la gente se empezó a ir hacia la Quebrada del Toro y ese lugar se fue abandonando.
el Antigal donde está la casa del Inca que es su interior tiene al Silón del Inca

primera vista de la casa del Inca que es su interior tiene al Sillón del Inca

allí funcionó una escuela hasta los años 50
termina el primer día y los caballos descansan de sus monturas...
El asunto es que José tiene la llave de la casa donde funcionaba la escuela así que ahí dejamos nuestras cosas y repusimos agua (él tiene ahí un stock!).  Lo primero que hizo fue quitarle la montura a los caballos y largarlos a pastear (aunque no tan libres, les ató las patas delanteras para que no se escapen) y fue a buscar leña para ¡un asado! Un genio, tremendo lugar y rematar el día con un asadito...  Hasta tinto había llevado, se pasó.

Yo dormí en una carpita que él llevó en uno de los caballos y él en un cuerito en la casa de adobe donde era la escuela.
la construcción con las puertas abiertas era la escuela, la verde mi carpita!

Al otro día desayunamos y ahí sí fuimos a recorrer Incahuasi (en quecha quiere decir Casa del Inca, parece que fue un lugar preparado para si alguna vez el Inca llegaba).  Lo que más me impactó fue el tamaño del "sitio", no se, yo pensaba que lo único que veríamos era la casa con el dichoso sillón pero no, si bien la única construcción bien conservada es esa "Casa del Inca", todo el lugar es un enorme antigal donde se ven claritos los restos de habitaciones y parcelas de cultivos. Realmente me quedé admirada.
el enorme antigal de Incahuasi donde está la casa con el Sillón

llegando a la Casa del Inca con el Sillón en su interior
Y de la Casa qué decir, es una habitación que aun se mantiene en pie, de piedras y adobe, sin ningún cartel ni nada alusivo.  Eso me impactó, ¿cómo es que semejante sitio no está cuidado? Es más, José me mostró una mesita apenas afuera que parece se hicieron otros visitantes -van muchos motoqueros- ¡con una de las lajas del techo! Qué bronca...
Incahuasi, la Casa del Inca, que adentro tiene el Sillón
desde afuera se ve el Sillón en la Casa del Inca, mirando hacia la puerta
Incahuasi, la Casa del Inca, sobre el río Incamayo

hay que ser cretino para armarse una mesita con las lajas del sitio...

Justamente el techo está hecho con varias hileras de piedras lajas sostenidas con maderas de cardón.  Tremenda la emoción al entrar!  Justo en dirección a la puerta, mirando al este, está el Sillón (esto sería un indicio de ser una construcción post hispánica ya que la idea de "trono" sería una copia de lo que trajeron los conquistadores).  Es chica, no debe haber sido para una residencia permanente, y con las clásicas hornacinas geométricas típicas del incario. Me sentí medio hereje pero ¡me senté!
el techo de lajas de Incahuasi, la Casa del Inca

Incahuasi, la Casa del Inca: desde afuera se ve el Sillón
el Sillón del Inca en Incahuasi, la Casa del Inca

el interior de la Casa del Inca, a la izquierda el Sillón, a la derecha la puerta

En un texto sobre el tema leí que este lugar había tenido ocupación preincaica y que, al llegar, los incas desarticularon Tastil y le dieron relevancia a Incahuasi que está estratégicamente ubicado entre el Valle de Lerma, los Valles Calchaquíes y la Puna. Y respecto al Sillón, parece que es de construcción posterior al recinto mismo, como una modificación de la hornacina central.

Recorrimos un poco más el resto del "antigal", que incluso parece que había sido utilizado por pobladores hasta los años '50, y volvimos a la casa donde José buscó los caballos, les puso las monturas y seguimos viaje.  
vista del Incahuasi, al fondo la Quebrada que va a Pascha

el antigal de Incahuasi
el antigal de Incahuasi


el antigal de Incahuasi

el antigal de Incahuasi
Justito pudimos recorrer el sitio que al salir nos agarró una lluviecita.  Ahí aprendí otra cosa sobre los caballos: que no les gusta la lluvia de frente y que cuando la reciben se dan vuelta y le dan la cola, y tal cual, costó bastante (a mí, a José no tanto...) hacerlos enfilar hacia donde íbamos, es que la lluvia les daba en la cara pero, bueno, no duro mucho, al rato paró por suerte.  Seguimos por la Quebrada de Pascha, lo que más recuerdo son las cortaderas, será la humedad del verano pero ¡había un montón!  En unas paramos a almorzar y descansar.
camino a Pascha por el río
camino a Pascha por el río
descansito entre las cortaderas camino a Pascha
Re loco cuando al ver a los costados las nubes moviéndose aparecen "de golpe" unos cerros que hasta el momento nada, pura nube.  Y ahí cambia la perspectiva al ver que los cerros que nos rodean son enormes (y una pena haber perdido esas vistas, pero, bueno, ya se sabe que en verano es así, tan lluvioso y cargado de nubes). 

Una media hora después llegamos a Pascha.  Increíble cómo entre unos cerros tan áridos, aprovechando el curso de agua, aparece un pequeño oasis verde. Ahí nos recibió Román, un lugareño que trabaja de ordenanza en la escuela (una escuela ¡enorme!). Buenísimo porque antes de salir José había llamado a la radio para que emitan un mensaje para Román avisándole que llegaríamos ese día. Y tal cual, Román lo escuchó y supuso que éramos cuando nos vio a lo lejos.  Ya en otros viajes me había pasado eso de ir escuchando Radio Nacional de La Quiaca y es así, la gente se vive pasando mensajes de salidas y llegadas, en muchos lugares es el único medio de comunicación.

llegando a Pascha, un oasis entre tanta aridez
el verdor de Pascha en el verano, arriba asoma el Cerro Alto Salamanca

llegando a Pascha

llegando a Pascha, se ven la capilla de adobe y la escuela nuevísima

José dejó los caballos pasteando, tomamos unos mates con Román y yo salí a pasear por el cerro de enfrente. Me impresionaban unas enormes pircas que llegan casi a lo más alto del cerro, creo que son para delimitar sectores de cultivo y que no los dañen los animales.  ¡Re lindas las vistas de los cultivos a lo largo del río y la vista, cada vez más pequeñitos, de la escuela y la capilla!
el río Pascha
la pirca que atraviesa el río Pascha tiene ventanitas para que el río no se la lleve
paseando por Pascha
paseando por Pascha
paseando por Pascha, no se puede creer el largo de las pircas...
vista de la capilla y la escuela de Pascha desde el cerro de enfrente
paseando por Pascha
paseando por Pascha
la capilla de adobe de Pascha
Vicky chocha (detrás de la capilla se ve el camino vehicular de acceso a Pascha)
Le pregunté a Román y me dijo que a la escuela van 28 chicos. Cuando le pregunté donde estaban esas familias, porque no se veía a nadie, me contó que estaban con sus animales en Calderilla, un paraje hacia el este, más húmedo (de hecho José me contó que otra opción de esta excursión, en época seca, es hacerla en un par de días más y llegar a San Lorenzo, ahí nomás de Salta), y que en marzo volvían los chicos para empezar las clases y los adultos en junio, con su hacienda.  Y él estaba cuidando muchos de los cultivos de sus vecinos para que en el invierno, al volver, tuvieran alimento.  Una organización social con tiempos totalmente distintos a los que acostumbramos en la ciudad...

Al otro día salimos de Pascha con muucha neblina.  Me acuerdo que al ir subiendo el cerro el caballo se paraba a cada rato y José me decía que no lo apure, que estábamos a casi 3000 msnm y ellos también sienten la falta de oxígeno.
saliendo de Pascha en una mañana muy neblinosa
saliendo de Pascha
Al poco llegamos al Abra de Pascha donde hay una gran apacheta y, obviamente, le agradecimos a la Pacha.  Ya estábamos volviendo y los tres días habían sido perfectos... 
agradeciendo a la Pachamama en el Abra de Pascha

Seguimos entre cardonales y antigales y llegamos a una planicie que creo que se llama Pampa Carachi.
de Pascha a la Quebrada del Toro
de Pascha a la Quebrada del Toro

Pampa Carachi, de Pascha a la Quebrada del Toro
Después empezamos a bajar y le metimos por la Quebrada de Lampazar con unos cerros coloridos muy impactantes.  En una sombrita paramos a almorzar y descansar, y al rato ya se divisaban los cultivos a la vera de la ruta 51 y su Quebrada.  ¡Muuy linda la Quebrada del Toro!
bajando por Lampazar hasta la ruta 51, Quebrada del Toro

bajando por Lampazar hasta la ruta 51, Quebrada del Toro
cardonales arrollados por aluviones, en la zona verde ya es la ruta 51
maizales a la altura de Lampazar, Quebrada del Toro

Y llegamos a destino: la garita en Lampazar, sobre la ruta 51, donde en un rato más me pasó a buscar un remis a Campo Quijano, y de ahí me tomé otro a Salta. ¡Hermoso viaje! Y ya me quedaron en la cabeza muchos otros lugares que José me contó para hacer por ahí, sobre todo los que salen a los Valles Calchaquíes, así que en breve haré otra salida con él...
llegando a la garita de Lampazar
cortaderas en Lampazar, Quebrada del Toro
Chau José, hasta la próxima...

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Sobre Vicky Yened

Hace unos 15 años que descubrí la Quebrada y Puna. Fue un flash... tremendos paisajes con cerrazos coloridos, cóndores, llamas, vicuñas, cardones, que desde hace miles de años moldean un hábitat sencillo y estremecedor... pero lo que más me impactó es la cultura viva que aun se mantiene y conmueve... la Pachamama siempre presente, las chayadas, las apachetas, las ofrendas, las rondas de coplas... Así que ahí ando, cada vez que puedo me hago escapaditas revitalizantes.

2 comentarios:

  1. Este sitio/portal es EXTRAORDINARIO por sus vistas, sus relatos y su originalidad. FELIUCITACIONES !!!
    Trabajé y recorrí nuestra Puna en las décadas del '70 y el '80, es MARAVILLOSA por su GENTE y su HERMOSURA.
    Vicky: tus descripciones me han hecho revivir hermosos momentos. Sigue publicando así!!!
    Mi pequeño blog: zootecniadigital.blogspot.com.ar
    GRACIAS por enseñarnos los hermosos lugares del extremo NOA.

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  2. Muchas Gracias Carlos! Intento transmitir lo que disfruto por allá...

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