Calete

Cuando se fueron, me mudé a un hostel por los días que me quedaban; fui al Hostal Humahuaca que lo que tiene es muy buena ubicación y precios.  

Dejé las cosas y se me dio por hacer una caminata a Calete, un poblado a 8 km de Humahuaca que conocía apenas porque un verano fui al Festival de la Zanahoria
cultivos en Calete
Me fui para el puente de Humahuaca, al final de la calle Salta, donde ya otros años me acordaba de haber visto en esta época cardones con hermosísimas flores. Y tal cual, ¡re lindas las blanquísimas florcitas de cardón!
florcita de cardón
Y ahí nomás hay un caminito que va hacia la derecha y que indica perfectamente el camino a Calete.
a Calete
Fueron unas dos horas y pico por un camino re bien marcado, entre churquis, cardones floridos y cerros rojizos.  Re lindo, sólo que en el entusiasmo se me pasó embadurnarme de protector solar y a la vuelta estaba recontra ardida y encima había llevado re poquita agua.  Pero, bueno, eso queda como anécdota.
camino a Calete
El camino va hacia el sur, casi a la vera del Río Grande, y luego se hace al este para tomar la orilla del Río Calete que desemboca en el Río Grande. 
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Re lindo cuando al ir llegando se van viendo las tierras cultivadas, ya con los primeros verdores que luego en el verano estarán a punto para la cosecha.

camino a Calete
florcita de cardón
camino a Calete
camino a Calete
llegando a Calete
llegando a Calete

llegando a Calete
Calete en sí es un paraje que, como tantos prehispánicos, está organizado a la orilla del río, cada casa con sus cultivos, y el toque occidental es un núcleo con escuela primaria, puesto de salud e iglesia.
la escuela de Calete
Re contenta me puso ver los caños/mangueras porque eso indicaba que estaban trabajando para que el pueblo tuviera agua potable.  Ahora lo sé, pero me acuerdo cuando los ví por primera vez y yo, venida de la ciudad, los suponía para la electricidad y cuando se lo comenté tan segura a un lugareño me miró con un extrañamiento que, como mínimo, me hizo dudar, ja, ja.  Y resulta que es bastante habitual verlos en los cerros colgando, y es el modo en que traen el agua de los manantiales, la llevan a una planta de procesamiento y de ahí a las acequias y casas.
¡se viene el agua potable!
Re lindo lugar, me quedé un rato descansando, me comí unas frutas y al rato pegué la vuelta (si seguía otras dos horas iba a dar a otro paraíso quebradeño como es Ocumazo).
  Calete
  Calete
  Calete
  Calete
Llegué tan fusilada, sobre todo por el sol, que me pasé la tarde tomando agua, encremándome y descansando.  Y disfrutando de mi vista preferida, la de las Peñas Blancas desde la escalinata.
vista de las Peñas Blancas

 las Peñas Blancas de Humahuaca
Al otro día me fui a Maimará que quería traerme unos vinaaazos de la excelente Bodega Dupont, encima emplazada en un lugar divino.
la Bodega Dupont en Maimará
Maimará

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Sobre Vicky Yened

Hace unos 15 años que descubrí la Quebrada y Puna. Fue un flash... tremendos paisajes con cerrazos coloridos, cóndores, llamas, vicuñas, cardones, que desde hace miles de años moldean un hábitat sencillo y estremecedor... pero lo que más me impactó es la cultura viva que aun se mantiene y conmueve... la Pachamama siempre presente, las chayadas, las apachetas, las ofrendas, las rondas de coplas... Así que ahí ando, cada vez que puedo me hago escapaditas revitalizantes.

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