Finde largo en Humahuaca

Había estado en la Quebrada en noviembre, en febrero fui a España pero pensaba en los festivalitos copleros...  Así que me puse las pilas para aprovechar el super finde largo por la coincidencia de los feriados del 24/3 y del viernes santo.  Eran nada más que cuatro días y encima no me saqué el pasaje en avión porque ya quedaba sólo de los más caros.  Así que fui en colectivo nomás, dos días viajando y dos días allá, pero me vino de diez la escapadita, sobre todo para calmarme un poco del estrés que me estaba produciendo el recién asumido gobierno. 
almuerzo en Los Patios de Lucía
Me saqué el pasaje suite para ir lo más cómoda posible y aprovechar el día de viaje para descansar y leer, y para mi sorpresa el colectivo tenía pantallas individuales no sólo con películas sino ¡con libros digitales! así que, apenas saliendo de Buenos Aires, me devoré unos cuentos de Borges.
leyendo Borges en el Flecha Bus
Por suerte todo bárbaro, y al llegar a la terminal de San Salvador ahí nomás salía un colectivo a Humahuaca.  Re lindo cuando saliendo de la capital jujeña el camino empieza a subir en altura y se re disfruta el paisaje.  Primero, el verdor de la parte más baja, por Yala y León, y luego, ya en la Quebrada de Humahuaca, pasando Volcán, los cerrazos pelados y coloridos, los cardonales, los antigales, los vallecitos verdes en marzo, aun por cosecharse... 
llegando a la Quebrada
trigales en Maimará
Para probar qué tal fui a alojarme en La Humahuacasa, que tan buenas referencias tenía en Tripadvisor.  Está re bien ubicado, a 3 cuadras de la plaza, y resultó un lugar buenísimo, re buena onda Paula, el hostel muy confortable y decorado, y cada tanto hacen cenas para todos.  Me di una duchita para sacarme el viaje de encima, fui a la escalinata, lugar que tanto me gusta, y me fui a cenar a Pacha Manka, uno de los infaltables para comer en Huma.
cardonazos y Torre de Santa Bárbara
triangulitos de queso de cabra, manjar en Pacha Manka
Al otro día, me fui a almorzar a Los Patios de Lucía que había descubierto en noviembre, un oasis donde se come de maravillas en un patio y me quedé de larga sobremesa leyendo...
almuerzo en Los Patios de Lucía
las 1001 noches, la gran bebida de Los Patios de Lucía
Y me fui a pasar la tarde a otro lugar que me encanta, arriba de las escalinatas del Monumento, disfrutando de la vista a las Peñas Blancas. ¡re lindooo!
vista de las Peñas Blancas
mojón en las Peñas Blancas
Y al recorrer el pueblo, veía cómo iban armando en las esquinas los lugares donde iba a pasar la procesión a la noche.
Viernes Santo en Humahuaca
Viernes Santo en Humahuaca
Viernes Santo en Humahuaca
Y también se veían a las Bandas de Sikuris que practicaban para la procesión de la noche.
Bandas de Sikuris en Humahuaca

Bandas de Sikuris en Humahuaca
Y el sábado, me fui a la mañana a Abra Pampa (una hora en colectivo) que el año pasado me enteré que siempre se hace el sábado de Pascuas una Feria de productos campesinos ("cambalache" le dicen ellos).  Es enorme y lo más interesante es que aun se conserva el trueque, de hecho bajé del colectivo con una señora que llevaba manzanas de la Quebrada para cambiar por papas puneñas.
la señora quiere cambiar sus manzanas quebradeñas
Feria de Abra Pampa: venta de cordero
Feria de Abra Pampa: venta de maderas que traen de las zonas bajas
Feria de Abra Pampa: venta de harinas
Feria de Abra Pampa: venta de semillas y productos de la zona
Feria de Abra Pampa: venta de pollitos
Feria de Abra Pampa: venta de frutas de la Quebrada
Feria de Abra Pampa: venta de fibra de llama
Y a la tarde me di una vueltita por Tilcara donde son famosas las ermitas de Viernes Santa hechas con semillas y flores de la zona. 
Ermitas en Tilcara

Como ya me volvía, me traje unos recuerditos del Mercado de Tilcara: queso de cabra, choclos recién cosechados y habas, que me acompañaron unos cuantos días al llegar a la city...
 
A la noche un asadazo en La Humahuacasa y tempranito el domingo ya pegué la vuelta para llegar el lunes a la mañana. De Retiro directo a casa, duchita y al laburo. ¡Relindo finde!
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Sobre Vicky Yened

Hace unos 15 años que descubrí la Quebrada y Puna. Fue un flash... tremendos paisajes con cerrazos coloridos, cóndores, llamas, vicuñas, cardones, que desde hace miles de años moldean un hábitat sencillo y estremecedor... pero lo que más me impactó es la cultura viva que aun se mantiene y conmueve... la Pachamama siempre presente, las chayadas, las apachetas, las ofrendas, las rondas de coplas... Así que ahí ando, cada vez que puedo me hago escapaditas revitalizantes.

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