Laguna de Brealito

Para el finde larguísimo del 25 de mayo (¡qué bien que vienen estos "feriados puente"!) me fui a Cachi.  Ya había estado hacía poquito en enero y en diciembre donde conocí a Ernesto de Turismo Urkupiña (de los mejores guías que conozco, lugareño con estudios en turismo, ¡excelente!) y me fasciné por tantos lugares que hay para recorrer y conocer en la zona.

Así que rompí la alcancía y allá fui.  En realidad fue un momento de quiebre en el que caí en la cuenta en que no podía seguir esperando a que "se junte gente" para compartir una excursión y que encima el tiempo esté bueno para poder salir (imposible en verano que es cuando más turismo hay pero también ¡¡más lluvias!! y cortes de caminos) y encima a lugares remotos o no tan "turísticos" como los que se me iban antojando.


Y allá fui: vuelo de los más baratos a Salta -corta pero hermosa visita a la familia- y, con un remis, a la tarde estuve en Cachi.  A la mañana siguiente salimos a uno de los lugarcitos que se me había metido conocer: la Laguna de Brealito.  Tanto había escuchado de los que se iban a pescar, de la magia del lugar, (del "monstruo"!!) que se me puso en la cabeza ir. 
25 de Mayo en Cachi
Hay que ir al sur, hacia Seclantás, y en el camino, unos kilómetros saliendo de Cachi,  pasamos por La Paya.  Muy interesante porque Ernesto me contó que esas piedras moradas con las que se construyó la iglesia que se ve al borde de la ruta, en realidad eran de la "Casa del Inca" ya que esa zona era un importante centro administrativo incaico por su ubicación, comunicando puna y valles calchaquíes.  Resulta que desde el Cusco se trajeron esas piedras moradas y luego los españoles lo derribaron para construir la iglesia (y justo cuando pasamos había un grupo de arqueólogos super meticulosos investigando la zona!).  Es tremendo "sitio" donde también se ven restos de habitaciones, silos, morteros,...
Cachi: Cardonales y Nevado
la piedra morada -traída del Cuzco- de Puerta La Paya
Seguimos y en el camino veíamos algunos secaderos de pimientos (unas de las especialidades de la zona) y a cada rato hatos de alfalfa (dicen que no es tan difícil de cuidar al cultivar y es super importante para alimentar la hacienda en invierno).

Cachi: pimientos y alfalfa
A la altura de Seclantás nos metimos al oeste y al rato de andar ¡llegamos a la Laguna!  Realmente muy linda, sobre todo el camino de llegada y la vista que se tiene...
Llegando a la Laguna de Brealito
Y resulta que se llama "Brealito" porque en esa zona abunda la BREA un arbusto que impresiona por el verde fosforescente de su tronco y ramas
abunda la Brea, de ahí el nombre de la Laguna
Anduvimos un rato y luego fuimos hacia Luracatao, un pueblito cercano (no me olvido más del sonido del viento desde el comedor en el que almorzamos unas milanesas, ¡tremendo! parecía que iba a tirar la puerta abajo...)

siesta en Luracatao
Y de Luracatao tomamos un camino para llegar a la laguna por otro lugar, ¡hermosísimas vistas!!!
saliendo de Luracatao
Laguna de Brealito
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Sobre Vicky Yened

Hace unos 15 años que descubrí la Quebrada y Puna. Fue un flash... tremendos paisajes con cerrazos coloridos, cóndores, llamas, vicuñas, cardones, que desde hace miles de años moldean un hábitat sencillo y estremecedor... pero lo que más me impactó es la cultura viva que aun se mantiene y conmueve... la Pachamama siempre presente, las chayadas, las apachetas, las ofrendas, las rondas de coplas... Así que ahí ando, cada vez que puedo me hago escapaditas revitalizantes.

3 comentarios:

  1. Dando vueltas en la internet he llegado a una foto de tu pagina, una foto de mi pueblo Luracatao, con una imagen me has estrujado el corazon de alegria y nostalgia a su vez, miles de recuerdos han vuelto a mi cabeza de la infancia que alli pase, infancia divina, aunque eramos muy pobres pero nosotros chicos ni enterados de eso, has revivido lugares, aromas, momentos inborrables que quedan escondidos en rincones del cerebro y de lcorazon, ¿has visto como sopla el viento en mi pueblo? mucho chuy jijiji clima duro, lo se muy bien, he luchado contra el viento desde chica, empujandome para que no pudiese llegar a la escuela, la que ahora es la 4441, en mis tiempos ni numero tenia me parece. Gracias, mil gracias por quitarle el polvo a los recuerdos adormecidos en mi cabeza, Me has hecho muy feliz y hasta alguna lagrima se me ha escapado tambien.
    Adelina.

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    1. ¡Cuánto me alegro que mi relato te haya llegado tanto!

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