Laguna Vilama

Al otro día me encontré con Juan (juanzamorahumahuaca@hotmail.com) en Abra Pampa y arrancamos el viaje a la Laguna Vilama que era EL lugar que quería conocer (y ¡¡qué tremendo viaje qué resultóóó!!). 
Laguna Vilama
Empezamos el camino al noroeste por la ruta 7 y pasamos por el borde sur de la Laguna de Pozuelos, entramos a Rinconada a cargar nafta, y cuando agarramos la Ruta 40 empezó el camino en medio de la nada y de paisajes loquísimos.

Almorzamos unos sanguchazos de queso, palta y tomate en el Valle de Piedras, un lugar con unos piedrazones gigantes impresionantes.
 
Saliendo de ahí no podíamos creer el color verde de los cerros, íbamos con la boca abierta...

Mirá, Vicky, ¡el Granada!
Ni hablar después cuando llegamos al Valle de la Luna, un lugar con cerros rojiblancos ¡alucinante!  

Valle de la Luna
Ahí dejamos la Ruta 40 y enfilamos por la Ruta 85 al suroeste hacia Lagunillas del Farallón (4100 msnm) donde conseguimos alojamiento.  Re loco, nos recibió intrigado el presidente de la comunidad preguntándonos qué hacíamos por ahí, se ve que no están muy acostumbrados a recibir visitas.  Cenamos unas riquísimas milanesas de llama que nos hizo la señora que nos alojó (también hace artesanías con huesos de llama, muy original) y le pedimos si al día siguiente nos podía hacer un desayuno a eso de las 7.30 pero no, resulta que se iba a la madrugada "al campo" a buscar sus llamas y a traer una faenada (dice que se turnan en el pueblo, cada tanto un vecino faena una llama y le vende a los vecinos, y todos siempre le dan a la escuela para el comedor escolar).  
Lagunillas del Farallón
Lagunillas del Farallón, monumento a Guillermito Llampa
Lagunillas del Farallón, las llamitas andan por el pueblo
Al otro día cuando salimos agarramos para otro lado, el policía del lugar no había sido muy preciso evidentemente, pero bueno, sirvió para conocer las "afueras"...     Finalmente a eso de las 11 salimos realmente hacia la Laguna Vilama, el camino era apenas una huellita y con un pedrerío tremendo.  Íbamos subiendo de a poco, siempre con el Volcán Granada a la vista, en medio de la nada (ni caseríos ni llamas que, siendo domésticas, indican que por ahí vive alguien), sólo vicuñas cada tanto y tremendos cerros y volcanes, ya con la Cordillera cerquita. Sólo puna con su sencillez estremecedora. 
Saliendo de Lagunillas del Farallón
vista del Granada en el camino de Lagunillas del Farallón a Vilama

Increíble cuando vimos las primeras lagunas (en realidad Vilama es la más grande de un grupo de lagunas a 4600 msnm que, encima, tienen la curiosidad de que recientemente se descubrieron, ahí y en varias otras de la puna, estromatolitos), así que chochos nos tomamos unos matecitos.  Un lugar mágico, para quedarse mirando horas... Encima Juan que es orfebre se había enganchado con lo de los huesos de llama y se puso a recoger, hasta anduvimos por unos refugios que él en chiste decía que eran "del puma" pero encontramos unas patas de vicuña así que me parece que no eran tan chiste... 
Laguna Vilama
Laguna Vilama
Laguna Vilama
Bosteaderos de vicuñas en Laguna Vilama (cada manada hace pis y caca en el mismo lugar)
en Laguna Vilama, sin palabras...
llegando a Laguna Palar
La vuelta fue una aventura total porque ni un cartel había y empezamos a adivinar por dónde ir cada vez que se dividía la huella...  De hecho la idea era bajar por la R 70 hasta Olaroz Cauchari, siguiendo por el oeste, pero aparecimos en la R 40 que nos pareció la civilización total!!  Ahí enfilamos para volver por Susques pero a los pocos km no pudimos seguir por un piquete de mineros que reclamaban por sus sueldos así que pegamos la vuelta y llegamos a Humahuaca a la medianoche.

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Sobre Vicky Yened

Hace unos 15 años que descubrí la Quebrada y Puna. Fue un flash... tremendos paisajes con cerrazos coloridos, cóndores, llamas, vicuñas, cardones, que desde hace miles de años moldean un hábitat sencillo y estremecedor... pero lo que más me impactó es la cultura viva que aun se mantiene y conmueve... la Pachamama siempre presente, las chayadas, las apachetas, las ofrendas, las rondas de coplas... Así que ahí ando, cada vez que puedo me hago escapaditas revitalizantes.

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