Casa Grande. El Aguilar. La Poma

La última gran vuelta de esta semanita fue por la zona de la Mina El Aguilar, al oeste de Humahuaca, que siempre me había llamado la atención.  De hecho el año anterior, en otra vueltita puneña, había andado por los parajes a lo largo de la Laguna Guayatayoc que a la derecha, al este, tienen como vista la Serranía de El Aguilar.  Ahora lo encarábamos por otro lado, y con la idea de encontrar un posible camino que fuera a dar, justamente, a la Guayatayoc para desembocar en la ruta 52 y volver por ahí. Aparte rodeado de un aura como de lugar inaccesible para quien no sea de la minera, y por esa zona nunca había andado así que, ¡buenísimo salir a conocer por ahí!
llegando a Casa Grande

Salimos de Humahuaca por la ruta 9 y ahí cerquita hay un sendero que va al oeste, creo que es la ruta 14.

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Nos metimos por ahí, andando un buen rato entre churquis y enormes cardonales.
de Humahuaca a Coraya
cardonales camino a Coraya

En poco menos de una hora ya estábamos llegando a Coraya.  De lejos sobresalía el blanco del edificio de la escuela, pero no entramos pensando que volveríamos por el mismo camino y entraríamos a la tarde.
llegando a Coraya
Seguimos hacia el oeste, hacia Casa Grande, el próximo paraje. Muuuy notorio cómo íbamos subiendo en altura (después algunos comentaban que se llega a los 5000 msnm, pero no creo que haya sido tanto, por ahí "sólo" 4700).  Eso se hacía evidente al ver los cerros cada vez más pelados con apenas vegetación.


de Coraya a Casa Grande
de Coraya a Casa Grande
de Coraya a Casa Grande
y vive gente en esas alturas...

vicuñitas humahuaqueñas
Re loco cuando ya bajando hacia el oeste, vemos a lo lejos el pueblo de El Aguilar y, por detrás, el caminito en zig zag que sube hasta la mina.
de Coraya a Casa Grande, a lo lejos se ve El Aguilar
los caminos mineros de El Aguilar
Y desde ahí, un regalo para los ojos, dele ver cerros recontra coloridos.  Impactante.  Sobre todo en un lugar antes de llegar a Casa Grande que es como un gran mirador, no sabés para dónde ver, no te entran en la cámara los paisajes.  ¡Sorpresón total!
de Coraya a Casa Grande
llegando a Casa Grande
vicuñitas

llegando a Casa Grande
llegando a Casa Grande
llegando a Casa Grande
llegando a Casa Grande
llegando a Casa Grande

llegando a Casa Grande

Nos embelesamos un buen rato con esas vistas y seguimos viaje.  Al ratito llegamos nomás a Casa Grande que está justo abajo de unos cerrazos rojos.
llegando a Casa Grande
Paramos un rato a conocer y justo venía la directora con la que charlamos un buen rato.  Ella está hace muchísimos años.  Justo era viernes al mediodía y nos invitaron a tomar una sopa que nos vino bárbaro, eran unos 6 chicos de varias edades, que después del almuerzo se volvían caminando un par de horas a sus casas luego de haberse quedado albergados desde el lunes.  Y a los maestros los pasaría a buscar una combi hasta Humahuaca y alrededores.
la escuela de Casa Grande
La escuela se llama Soldado Teodoro Laguna, en homenaje a un lugareño que había sido alumno de esa escuela y falleció en Malvinas, en el hundimiento del Crucero General Belgrano.
la escuela de Casa Grande
Nos contaban que están dentro de todo "bien", que la minera les provee leña para calefaccionarse (aparte tienen un calefón solar que les permite ducharse) y unas impresoras.  No sé, me parecieron irrisorias esas donaciones, apenas unas migajas para semejante explotación, aunque no creo que esté en ellos el reclamo.  Digo, no sólo tienen enormes regalías y les contaminan el agua, y la colaboración a las comunidades es insignificante.  Qué pena la ausencia de un estado que reclame por el bienestar de su gente.

basquet en Casa Grande
la iglesia de Casa Grande

Seguimos camino hacia el oeste, todavía entre cerros rojos y formaciones rocosas muy extrañas.
 de Casa Grande a El Aguilar

de Casa Grande a El Aguilar
Al rato ya se veía clarito El Aguilar, un poblado generado alrededor del movimiento de la mina.  Son todas construcciones de material, algunas oficinas y otras como barracones para el alojamiento de los trabajadores.  No sabíamos si íbamos a poder entrar a recorrerlo pero lo más bien, lo recorrimos un rato, la verdad ningún encanto.  Re loco porque desde que salimos del centro de Humahuaca, nada de señal de celular ni internet.  Ahora, andábamos por El Aguilar y nos empezaron a caer mails y wasap, una locura la guita que hay puesta ahí.  Empezamos a buscar por dónde ir a La Poma y buscamos a algún policía que nos indicara el estado del camino pero ni idea tenía (en general en toda la semana nos pasó eso, tanto en los parajes salteños como acá, ni los policías ni los gendarmes pudieron darnos buena información sobre los caminos).  Sólo nos dijo que tuviéramos en cuenta que la gente de los parajes vecinos anda medio reacia a los visitantes ya que hubieron denuncias de que andan grupos cazando burros.
llegando a El Aguilar
vegas en El Aguilar
El Aguilar
El Aguilar
Así que salimos por un camino hacia el sur que va hacia La Poma y que de a poco sube por un cerrito detrás del cual está el camino a La Poma.  ¡Re lindas las vistas de El Aguilar en esa subida!
de El Aguilar a La Poma
para ir a La Poma hay que atravesar ese cerrito
caminos mineros en El Aguilar
si ellos dicen que el agua no es potable...
cardoncitos Moreno
saliendo de El Aguilar
Bajamos ese cerro, dejamos la vista de El Aguilar, y todo seguía entre cerros y cerros.  Impresionante cuando veíamos las salinas al fondo del paisaje.

de El Aguilar a La Poma
de El Aguilar a La Poma
de El Aguilar al sur, al fondo se ven las salinas
Ya abajo, el camino iba por una quebradita colorida.  Eso sí, sin ningún cartelito indicador.  Y casi ni veíamos a nadie a quien consultarle.  Pero, bueno, seguimos y al rato vemos un caserío con capilla que resultó ser La Poma.
de El Aguilar a La Poma
llegando a La Poma
llegando a La Poma
La Poma

Nos acercamos un poco y no veíamos a nadie, se ve que ya por viernes a la tarde ni en la escuela quedaba alguien.  En eso se nos acerca un señor mayor que andaba a caballo y nos pide si le podíamos acercar unas mercaderías a su casa.  Es que su hija se las había traído desde Humahuaca en la combi que fue a buscar a los maestros (ella se iba a quedar con él el finde y se volvería con la combi que va el lunes a la mañana a dejar a los maestros) y no tenían cómo llevarlas.  Le teníamos un poco de miedo al "ahicito" pero no era tan lejos, fuimos con la hija en la camioneta y él llegó después a caballo.  Por lo general pasa eso en el campo, los que van quedando son los viejos, siempre me pregunto cómo será en 20 o 30 años ya sin esas personas, ¿quedarán muchos parajes deshabitados?
La Poma

Volvimos al camino y nos encontramos con un lugareño que nos dijo que sí hay un camino que va a dar a la Guayatayoc y, por la antigua ruta 40, va a dar a la ruta 52 por la que pensábamos volver a Humahuaca, ya todo por asfalto.  Pero nos avisó que había una parte de varios kilómetros en que estaba demasiado feo, muy arenoso, y que incluso él mismo usa el camino por El Aguilar.  Así que no nos quedó otra que desandar el camino por el que llegamos.

Pero primero había que comer algo!  Ya eran más de las 4 de la tarde y veníamos tirando con la sopita de Casa Grande.  Así que calentamos un rico guiso de Ocumazo que Raúl había llevado y se nos ocurrió que en vez de hacer todo el camino de montaña por la quebrade de Coraya por donde habíamos ido, fuéramos hasta El Aguilar y desde ahí empalmáramos con la ruta 9 en Tres Cruces, por un camino supuestamente "privado" de la minera.  Todo bien, había un cartel y todo, y ganamos un montón de tiempo, sólo que al llegar a la ruta 9 hay una garita donde nos reclamaron un supuesto papel que nos tendrían que haber dado en El Aguilar del que nosotros no teníamos ni idea.  Pero no nos entretuvieron mucho y a la hora estábamos de vuelta en Humahuaca.
volviendo de La Poma a El Aguilar

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Sobre Vicky Yened

Hace unos 15 años que descubrí la Quebrada y Puna. Fue un flash... tremendos paisajes con cerrazos coloridos, cóndores, llamas, vicuñas, cardones, que desde hace miles de años moldean un hábitat sencillo y estremecedor... pero lo que más me impactó es la cultura viva que aun se mantiene y conmueve... la Pachamama siempre presente, las chayadas, las apachetas, las ofrendas, las rondas de coplas... Así que ahí ando, cada vez que puedo me hago escapaditas revitalizantes.

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