Vizcarra, Abra del Sauce y Rodeo Colorado.

¡Y por fin llegó el día!  Hace unos meses habíamos ido con Raúl (0388 15 502 8501) hasta el Abra de la Cruz y pegamos la vuelta ahí nomás, y yo me quedé con tooodas las ganas de seguir así que ahora, finalmente, y ya conociendo el camino, por dónde ir y por dónde no, le metimos hasta Rodeo Colorado. 
camino a Rodeo Colorado
Es distinto ir a un lugar ya conociendo el camino, eso sí, porque para mi asombro, en general la gente de Humahuaca a toda la zona "salteña", el límite este de Jujuy que está luego de atravesar un cordón montañoso, la Sierra de Santa Victoria, la tiene como ignorada.  Raro, porque está relativamente cerca de Humahuaca pero, conversando con varios, me di con que para todos la zona de Rodeo Colorado, Nazareno y Santa Victoria es una incógnita (pareciera que sólo Iruya logró convocar multitudes para turismo).  No se si yo seré la enferma pero me parece un lugar ideal para armar circuitos de uno o varios días.  Así que sin gps pero con mapas partimos a la frontera salteña al este.   

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Como ya sabíamos del año pasado, una vez en Iturbe había que tomar para Iruya en vez de para Casillas y luego, pasando Chaupi Rodeo, tomar un desvío a la izquierda que lleva a Miyuyoc. Y por ahí, en un camino en bastante buen estado, se llega al Abra de la Cruz.  ¡Qué lugar! Impresionante la cantidad de vicuñas, a las que al principio hay que hacer un esfuerzo para distinguirlas por cómo su color se mimetiza con el de la paja brava puneña.  Re lindo verlas en las vegas, esos pequeños manantiales que seguramente son la naciente de los ríos de la zona.

de Miyuyoc al Abra de la Cruz
vicuñitas camino al Abra de la Cruz
de Miyuyoc al Abra de la Cruz
vegas llegando al Abra
¡Y los lugareños! es increíble que cerca de los 4500 msnm haya gente viviendo, qué admiración me despiertan, porque es evidente que desde generaciones están allí, con sus animales, los pocos cultivos que se les dan, con la Pacha, el Coquena e incluso sabiendo de "nuestro mundo" urbano, seguramente más confortable, pero ellos siguen viviendo, trabajando y produciendo allí, en lo que nosotros diríamos "la nada", pero que para ellos es un todo.  Aplausos y chapeau para los señores del altiplano.
viviendo cerca del Abra
viviendo cerca del Abra

vegas cerca del Abra de la Cruz
llegando al Abra
Y como pasa siempre, incluso con los cambios de luz durante el día, era distinto lo que veía esta vez, fines de mayo, que cuando fui en noviembre que estaba tan nublado y tormentoso.  Ahora, ya en la época seca, había tremendo cielo azul que, al llegar al abra, dejaba ver, con una claridad conmovedora, las nubes que vienen del este, de la zona subtropical y se van quedando en la Sierra de Santa Victoria. ¡Qué vientazo había en el abra! Casi nos llevaba pero no nos impidió bajarnos, teníamos que salir, mirar para todos lados, disfrutar y sacar fotos, ¡había que dejar un recuerdo de tan lindo momento!
ahí, justo en el medio de esa hondonada, está el Abra de la Cruz
llegando al Abra de la Cruz
en el Abra de la Cruz
Vicky chocha en el Abra
Y ahí sí, empezamos la andadura por lo desconocido.  Yo estaba recontra chocha de andar entre las montañas...  Por suerte no es tan complicada la ruta, no hay muchos caminos para perderse, y tengo aun en la cabeza la imagen de lo que veía mirando hacia adelante que se ve como un corte en la parte de arriba de los cerros que es la marca del camino que sigue hacia al este hacia Abra del Sauce.  Por suerte es un camino en bastante buen estado pero, eso sí, ¡no apto para el que sufre de vértigo!  Pegaditos al precipicio íbamos, y curvitas re cerradas...  pero yo iba tranquila y con una sonrisa que no se me borraba, disfrutando del tremendas vistas, aparte sabiendo que Raúl conoce lo que es manejar en  las montañas. No me olvido más esas vistas con las nubes como estacionadas debajo nuestro y cuando se abrían un poco, ver debajo unas quebraditas alucinantes donde esforzando la vista siempre terminábamos divisando alguna casita o algún corral.
allá arriba se ve el camino que va a Abra del Sauce
camino a Abra del Sauce
¡fresquita la noche en el abra!
camino a Abra del Sauce, y atrás se ve El Morado de Colanzulí
camino a Abra del Sauce
camino a Abra del Sauce
camino a Abra del Sauce
quebradita camino a Abra del Sauce
camino a Abra del Sauce
camino a Abra del Sauce
camino a Abra del Sauce
El camino va y va bordeando el cerro, hasta que en un momento se bifurca y obviamente nos mandamos al desvío.  Yo suponía, por lo que había visto en el mapa, que debía ser el acceso a Vizcarra, un paraje un poco más al norte hasta donde había camino vehicular.  Y tal cual, a la media hora más o menos no lo podía creer cuando vi una bandera argentina que sobresalía y empecé a decirle a Raúl "¡la escuela, la escuela!".  Vizcarra es apenas un caserío de casas de adobe donde resalta el edificio de la escuela, de material, bastante nueva.
camino a Vizcarra
camino a Vizcarra
camino a Vizcarra, vista de Bacoya y sus andenes
llegando a Vizcarra
llegando a Vizcarra
la escuela de Vizcarra
la escuela de Vizcarra
Encima unas vistas ahí... se me quedaron grabadas en la cabeza, es como ver un mapa en 3D.  Abajo de Vizcarra corre el Río Bacoya que al este va a dar al Río Nazareno (que más al sur desemboca en el Iruya).  Y la vista, enfrente pero inaccesible en vehículo (ufaaaa), del paraje Bacoya con sus andenes de cultivo, me dejó hipnotizada.  Encima ¡por fin lo conocía!, aunque sea a lo lejos, es que siempre lo había escuchado mencionado por Balvina Ramos, una coplera que me encanta, nacida allí, así que para mí era toda una curiosidad ese lugar, y tal vez alguna vez me anime a ir caminando a conocerlo....
vista de Bacoya desde la escuela de Vizcarra
vista de la Quebrada de Bacoya desde la escuela de Vizcarra
Paramos y ahí nomás dimos con Lucrecia, la enfermera, que estaba en el puesto de salud, frente a la escuela.  Ahí tiene lo mínimo y para algún caso más grave se comunica por radio con otras localidades.  Cruzamos un rato a la escuela con su maestra maratonista (en serio, pidió el pase a la altura para entrenar) con unos 10/12 chicos de varias edades que viven en lugares bastante alejados por lo que de lunes a viernes se quedan ahí albergados.  Qué increíble esos maestros ya que termina el horario de clase y siguen todo el día con los chicos a cargo... Ahora, nada de trabajar con los chicos y la comunidad sobre sus costumbres y cultura ancestral, una pena.
Vizcarra
paraje en los cerros frente a Vizcarra
saliendo de Vizcarra
Nos despedimos y pegamos la vuelta hasta el desvío por el que llegamos para seguir hacia Abra del Sauce, pero primero en un lugarcito en el camino nos hicimos un almuerzazo con los infaltables sanguchitos de palta, queso de cabra y tomate.
saliendo de Vizcarra

almuerzazo

Re lindo el camino a Abra del Sauce, de cornisa, viendo cerros por todos lados, hacia abajo hermosas quebradas y en lugares increíblemente altos, antiquísimos corrales.
camino a Abra del Sauce
antiguos corrales en el camino a Abra del Sauce
camino a Abra del Sauce
antiguos corrales en el camino a Abra del Sauce

antiguos corrales en el camino a Abra del Sauce
Seguimos así una media hora y en un momento se llega a un lugar que es como un mirador desde el que se ven tanto Abra del Sauce como, un poco más al sur, Rodeo Colorado (al ver ese manchón rojo se entiende el porqué de su nombre).
llegando a Abra del Sauce
vista de Rodeo Colorado
charqui en Abra del Sauce
Rodeo Colorado
Rodeo Colorado

Impactante la vista de las terrazas de cultivo en Rodeo Colorado y re loco cuando al volver Raúl se da cuenta de que ahí nomás, en las paredes del camino, estaban perfectamente marcados unos antiguos enterratorios a cuyos costados se veían pedazos de hueso y cerámicas.
terrazas de cultivo en Rodeo Colorado
antiguos enterratorios en el camino de Rodeo Colorado a Abra del Sauce
Y ya con la caída de la tarde, pegamos la vuelta por el mismo camino derechito a Humahuaca, a descansar un poco y prepararnos para la salida al día siguiente.
saliendo de Rodeo Colorado
saliendo de Rodeo Colorado
¡chau llamita!
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Sobre Vicky Yened

Hace unos 15 años que descubrí la Quebrada y Puna. Fue un flash... tremendos paisajes con cerrazos coloridos, cóndores, llamas, vicuñas, cardones, que desde hace miles de años moldean un hábitat sencillo y estremecedor... pero lo que más me impactó es la cultura viva que aun se mantiene y conmueve... la Pachamama siempre presente, las chayadas, las apachetas, las ofrendas, las rondas de coplas... Así que ahí ando, cada vez que puedo me hago escapaditas revitalizantes.

1 comentarios:

  1. Me duele tanto el silencio por lo mucho que perdí. Que no se quede callado el que quiera ser feliz...

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